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«DESIGN THINKING: La Creatividad como Metodología»

Cada vez es más necesario, a la hora de gestionar equipos y su talento, establecer estrategias metodológicas que estimulen, motiven y, sobre todo, posicionen al colaborador alineado con los valores y esencia del trabajo en equipo y el desarrollo de sus capacidades/habilidades como elemento diferenciador.

Si bien, el Design Thinking es en esencia una metodología surgida en los años 60 para resolver problemas complejos y desarrollo de proyectos de manera creativa y motivadora, centrada en el usuario con un enfoque interactivo y disruptivo, su intencionalidad, va más allá.

 

Trata de fomentar en entornos profesionales una mentalidad colaborativa y una forma de abordar la innovación de manera creativa y motivadora, centrada en las personas y en su talento.

 

Se caracteriza por un procedimiento desarrollado en diferentes etapas en las que destaca: la empatía como eje central para comprender necesidades/frustraciones e identificar áreas de oportunidad; la generación de ideas innovadoras y creativas sin filtros iniciales que promueven la diversidad desde la flexibilidad de pensamiento y el abordaje colaborativo y multidisciplinar de la situación; marco de trabajo sistematizado y estandarizado mediante la creación de prototipos, testeo y validación cuantitativa y cualitativa de las soluciones.

 
 

Potencia la creatividad y la implicación activa del equipo al poner a las personas en el centro del proceso, además de ser una potente herramienta que ofrece la oportunidad de crear soluciones genuinamente significativas y transformadoras, impulsando a los equipos a pensar fuera de lo convencional, a cuestionar supuestos y a explorar múltiples posibilidades.

 

Su mayor atractivo: su capacidad para generar soluciones efectivas, innovadoras y significativas en diversos contextos, que impactan positivamente en la motivación e implicación de las personas.